08 diciembre 2014

La obesidad puede reducir en 8 años la expectativa de vida

La obesidad puede reducir en hasta 8 años la expectativa de vida de las personas y en 19 los años de vida sin enfermedades, según concluye un estudio publicado en la revista médica The Lancet.
Un equipo del Instituto de investigación del centro de salud de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), dirigido por el doctor Steven Glover, elaboró un modelo informático de la incidencia de enfermedades según el peso, con datos extraídos del Estudio de nutrición y salud nacional de Estados Unidos.
Los expertos calcularon el riesgo de contraer diabetes y enfermedades cardiovasculares para adultos de diferente peso y después analizaron el efecto del sobrepeso y la obesidad en los años de vida que perdían -y en los años de vida sana perdidos- de adultos estadounidenses de entre 20 y 79 años, comparado con personas de peso normal.
Comprobaron que las personas con sobrepeso (un índice de masa corporal, o IMC, de 25) perdían de 0 a 3 años de expectativa de vida, dependiendo de su edad y género.
Las personas obesas (IMC de 30) perdían entre 1 y 6 años, mientras que las muy obesas (IMC de 35) veían recortada su vida entre 1 y 8 años, comparado con personas con un IMC ajustado a su altura y dimensiones.
Se considera que un IMC por debajo de 18,5 indica desnutrición o algún problema de salud, mientras que uno superior a 25 indica sobrepeso.
Por encima de 30 hay obesidad leve, y por encima de 40 hay obesidad elevada.
"Nuestro modelo informático prueba que la obesidad está asociada con un riesgo más alto de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes que, de promedio, reducirán drásticamente la expectativa de vida de la persona y sus años de vida sana, sin estas enfermedades crónicas", explica Grover.
Según su estudio, el efecto del peso excesivo en la pérdida de años de vida es mayor entre los jóvenes de entre 20 y 29 años, ascendiendo a 19 años de vida menos en los casos de obesidad extrema, y disminuye con la edad.
El exceso de peso no solo reduce la expectativa de vida sino también los años de vida sana, definidos en este estudio como los años sin enfermedades asociadas al peso, como la diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, apuntan los expertos.
"La pauta está clara", afirma Glover.
"Cuanto más pesa una persona y cuanto más joven es, mayor es el efecto en su salud, pues tiene más años por delante en los que los mayores riesgos de salud asociados con la obesidad pueden tener un impacto negativo en su vida", declara.
Según este especialista, estos datos son útiles para que las personas obesas y los profesionales de la salud "puedan apreciar mejor la escala del problema y los beneficios de un estilo de vida más sano".

La dieta mediterránea ayuda a mantenerse joven genéticamente

La dieta mediterránea es conocida por sus beneficios para la salud, pero una nueva investigación señala que incluso ayuda a mantener la juventud genética, informa la revista médica British Medical Journal (BMJ).
El consumo de verduras, pescado, fruta y aceite de oliva ayuda a evitar el envejecimiento del ADN, según un estudio de la Universidad de Harvard, que analizó el impacto de la dieta en los telómetros, los extremos de los cromosomas que protegen los códigos genéticos.
A medida que envejecemos, los telómetros se acortan y su integridad estructural se debilita, por lo que está asociado con el desarrollo de enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
Los expertos siguieron de cerca la salud de 4.676 enfermeras de mediana edad durante un periodo de diez años y evaluaron el impacto de la dieta en los telómetros.
Así, los investigadores hallaron una relación entre la dieta mediterránea y telómetros más largos.
Las enfermeras que consumían de manera regular pescado, fruta y aceite de oliva tenían telómetros más sanos y largos.
"Para resumir, adherirse a una dieta mediterránea está muy asociado con la longitud de los telómetros, un marcador de envejecimiento biológico", señala la investigación.
Los resultados "apoyan aún más" los beneficios de seguir una dieta mediterránea para beneficio de la salud y a fin de disfrutar de una larga vida, subrayan los expertos.
Tras conocerse el estudio, la Fundación Británica del Corazón señaló que estos resultados refuerzan la recomendación de consumir una dieta sana y equilibrada, pues reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

Los alimentos con grasas trans, arrinconados por ley

Argentina se convirtió en el tercer país del mundo y el primero de América Latina en arrinconar por ley las grasas trans, usadas por la industria para mejorar el aspecto y la duración de muchos alimentos, pero responsables de un fuerte aumento de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
Tras la reforma de la legislación que entró en vigor, cualquier producto alimentario vendido en Argentina podrá tener un máximo de un 5% de grasas trans del total del contenido en grasas, que se sumará al límite del 2% impuesto en aceites vegetales y margarinas desde 2012.
"Las grasas trans de origen industrial son peligrosas para la salud, porque aumentan el colesterol malo y disminuyen el colesterol bueno", explicó a EFE Lorena Allemandi, directora del área de política de alimentación saludable de la Fundación Interamericana del Corazón en Argentina (FIC Argentina).
Con la aplicación de la nueva normativa, que sigue los pasos de las normas aprobadas en Suiza y Dinamarca, "se estima que puede haber una reducción de 1.500 muertes anuales asociadas a enfermedades coronarias y unos 5.000 eventos vasculares menos, como infartos, anginas o accidentes cerebrovasculares", dijo a EFE el viceministro de Salud, Jaime Lazovski.
Los datos facilitados por Lazovski coinciden con el estudio de "Evaluación del impacto sanitario y económico de las políticas para eliminar grasas trans," del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria.
El director del estudio, Adolfo Rubinstein, consideró que los beneficios serán especialmente significativos en poblaciones de nivel socioeconómico más bajo, donde el consumo de grasas trans es mayor, y permitirá ahorrar al sistema sanitario argentino "hasta 100 millones de dólares en tratamientos".
El uso de las grasas trans en la industria alimentaria se remonta a 50 años atrás, cuando se descubrió que, a través de un proceso de hidrogenación, los aceites vegetales se volvían más espesos y ganaban estabilidad.
"Permiten aumentar el tiempo de conservación, mejorar la consistencia en las frituras y dar más solidez a los alimentos", aclaró Allemandi.
Pero las primeras voces de alerta comenzaron hace una década, cuando se descubrió que las grasas trans tenían efectos más perjudiciales para la salud que las grasas de origen animal y comenzó una búsqueda contrarreloj de sustitutos, entre los que sobresale el aceite de girasol en su forma alto oleico, "que no tiene efectos perjudiciales", según esta experta.
La reforma del código alimentario fue aprobada por el Congreso argentino en 2010 y se concedieron cuatro años a la industria para adaptarse.
"A partir de ahora, ya no se pueden fabricar productos que contengan más del 5% de grasas trans, pero el proceso de todo lo que se ha elaborado hasta hoy y que va a seguir circulando en góndolas de supermercados permanecerá hasta abril", puntualizó el viceministro de Salud.
En este tiempo se ha detectado una reducción de estas grasas en todos los productos alimentarios, pero algunos todavía siguen por encima de los límites, como algunos "baños de repostería, alfajores, productos de panadería, barras de cereal y galletitas", indicó Allemandi a partir de los resultados obtenidos por la FIC Argentina en un recorrido por supermercados.
"El desafío ahora va a ser monitorear qué pasa. Desde nuestro rol de sociedad civil vamos a volver a medir estos productos de aquí poco tiempo", agregó.
Según esta experta en alimentación saludable, "Argentina es un país pionero en esta política" y también en la regulación de los niveles de sodio, pero debe combatir también a otros enemigos de la salud, como el exceso de azúcar, y poner especial énfasis en la alimentación infantil.
"Es necesario avanzar en políticas integrales para restringir políticas de marketing en alimentos no saludables dirigidos a los niños para frenar la obesidad y crear entornos saludables en escuelas", señaló.
Lazovski expresó también preocupación por el alto contenido de azúcares en algunos alimentos y en especial en las bebidas, y aseguró que generan "adicción" al reportar "una sensación de bienestar que hace que la gente consuma productos con azúcar".
A su juicio, Argentina debe profundizar los cambios legislativos para obligar a la industria a generar alimentos más saludables y a su vez trabajar para que estos estén disponibles tanto los entornos educativos como laborales.

Mar Centenera - EFE.

Hierbas medicinales, una alternativa para el desarrollo en la selva argentina

Más de 1.000 kilómetros al norte de Buenos Aires, en el corazón de la selva paranaense, los usos tradicionales de las hierbas medicinales se han convertido en una alternativa para el desarrollo a través de programas que ponen también en valor el rol de las mujeres.
En la pequeña localidad de Bonpland, en la provincia de Misiones, un grupo de profesores, estudiantes y productores se volcó en un proyecto, auspiciado por el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) de Naciones Unidas, que permitirá atender, además, los tratamientos de los vecinos de las comunidades de la zona.
La iniciativa se estrenó en un instituto de la población donde, junto a matemáticas, lengua o historia, sus 300 alumnos cuentan con formación adicional en agricultura y ganadería, por lo que "salen con posibilidades de ingresar directamente en el mercado laboral", asegura a EFE el director del centro, José Antonio Molina.
La propuesta implica también reconocer el trabajo de las mujeres en la comunidad y valorar sus conocimientos sobre el uso ancestral de estas hierbas.
Además, "las medicinas son caras y están lejos de la gente", agrega Molina, convencido de que educando en el uso de hierbas medicinales pueden encontrarse alternativas más sostenibles para la comunidad.
Es un factor fundamental en un provincia con más del 48 por ciento de sus habitantes bajo el umbral de la pobreza y un 22 por ciento en condiciones de indigencia, según datos del Instituto de Estudio y Formación de la Central de Trabajadores Argentinos.
Caterin Hirschfeld tiene 17 años y es una de las 160 adolescentes que afrontan con ilusión el proyecto, que comienza con el secado de las hierbas que se trasladarán después a un vivero antes de repartir las semillas recolectadas entre los productores locales.
"Es lo mío y me ayuda a relacionarme con mi comunidad", señala Hirschfeld, que advierte contra los riesgos de atentar contra el medio ambiente porque "si nos lo desmontan, todo se degradará".
Un planteamiento compartido por el representante en Argentina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, René Mauricio Valdés, para quien el desarrollo sostenible forma parte de una filosofía basada en que "los problemas mundiales tienen soluciones locales", es decir, trabajando desde cada comunidad.
Proyectos comunitarios como el de la asociación Tabá Isîrîrî, que consiguió erradicar las letrinas de una pequeña comunidad próxima al instituto de Bonpland, como recuerda Soledad Oliver, una de las primeras beneficiarias de la iniciativa.
Oliver, de 18 años, está casada, es madre de un niño de dos años y tiene un segundo en el camino, que convivirá con ella y su pareja en su pequeña casa de madera cuya puerta está plagada de carteles de Boca Juniors.
Cuando nazca su segundo hijo, Oliver ya habrá acabado con una letrina de madera que "olía mal" y tendrá acceso a una ducha eléctrica: "Nos mejoró la vida, es más lindo".
Este tipo de proyectos, explica la presidenta del Comité Directivo Nacional del PPD, Silvia Cristina Chalukian, se desarrollan con donaciones no superiores a 50.000 dólares y tienen un objetivo claro: beneficiar a las personas que sufren extrema pobreza y velar por el medio ambiente.

Irene Valiente - EFE.

22 noviembre 2014

La dieta mediterránea, alternativa a la malnutrición y la obesidad

La dieta mediterránea se alzó como sólida alternativa a la malnutrición y la obesidad, por beneficiosa al basarse en alimentos frescos y evitar grasas saturadas, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) celebrada en Roma, Italia.
Se trata de una dieta equilibrada, compuesta por alimentos naturales y sanos, basada principalmente en ingredientes de origen vegetal, como cereales, aceite de oliva, frutas y verduras o vino, aunque también incluye carne y lácteos bajos en grasas.
Unas virtudes reconocidas por la Unesco, que la considera un bien Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y ensalzadas por la Reina Letizia en su discurso pronunciado en la FAO ante 170 representantes internacionales.
"La dieta mediterránea tradicional es una dieta sana", explicó a EFE el director de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francesco Branca, que además de los ingredientes saludables destacó el particular modo de comer de los países mediterráneos, con varias personas conversando en torno a una mesa y que se ven unidas por una "cultura gastronómica común".
Una dieta sana es, para la OMS, la mejor manera de luchar contra todas las formas de malnutrición, que amenazan la salud pública a nivel mundial.
De hecho, el motivo de estudiar la dieta mediterránea fue que, alrededor de la década de los cincuenta del pasado siglo, diferentes expertos internacionales quisieron ahondar en las razones por las que los países mediterráneos tenían menos enfermedades cardíacas y que resultaron estar en el generalizado uso del aceite de oliva.
La grasa principal es el aceite de oliva, el ingrediente que marca la diferencia de esta dieta y es que las culturas del mar Mediterráneo utilizan el "oro líquido" en lugar de otras grasas saturadas, un ingrediente que tiene una calidad mayor y mantiene bajo control los riesgos cardiovasculares.
El vino, considerado como la bebida histórica del Mediterráneo, es el acompañamiento natural del menú típico del sur de Europa, una bebida "nutriente, antioxidante, purgante y diurética" que consumían tradicionalmente los campesinos en sus comidas.
El distintivo del vino incluido en esta dieta, que suele ser tinto, es su baja graduación de alcohol y "el modo en que se consume", de manera natural junto con la comida, como una parte más del menú.
Además de ser naturales, los alimentos de la dieta Mediterránea, que fundamentalmente se considera propia de España, Italia, Grecia y Marruecos, son "mínimamente procesados", los azúcares no son refinados y la carne se consume de manera poco frecuente, normalmente una vez a la semana.
Unos hábitos alimenticios que, sin embargo, eran propios de los años cincuenta pero no lo son tanto actualmente.
Hoy en día, la OMS sostiene que la gente consume comida con demasiada carga calórica, grasas saturadas y trans, con exceso de azúcar y sal y con escasez de frutas, verduras y fibra.
Así, Braca estima que las culturas mediterráneas pasaron a creer que los alimentos propios de los países ricos "son mejores que los cocinados por nuestras madres".
Un cambio en el que también influyeron los hábitos de la vida propia del siglo XXI, que obliga a comer fuera de casa, tiene una elevadísima oferta de restaurantes de comida rápida y, además, es sedentaria.
Aunque Braca consideró que no se puede ir atrás ni pretender retomar la gastronomía propia de hace 65 años, sí defendió que se puede fomentar este tipo de alimentación, con productos de buena calidad.
Una idea que compartió la Reina Letizia en su discurso, en el que manifestó el compromiso de España por "fomentar la sostenibilidad de la dieta mediterránea tradicional como parte integral de un estilo de vida saludable y equilibrado" que debe combinarse con "hacer ejercicio de forma regular y moderada".

María Salas Oraá -  EFE.

09 noviembre 2014

El 71% de cocainómanos tiene afectación cardiaca pero no presenta síntomas

El 71 por ciento de las personas que consumen cocaína presenta algún tipo de afectación leve en el corazón aunque no presenta síntomas, una anomalía que si se agrava puede provocarles un infarto o muerte súbita y que podría revertir al dejar de consumir esta droga.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio, presentó en Valencia (España), que consiguió cuantificar la magnitud del efecto que el consumo de cocaína produce en el sistema cardiovascular y detectarlo en pacientes asintomáticos por medio de sofisticadas técnicas de imagen.
En el estudio, en el que fueron incluidos 94 personas (81 de ellas hombres) con adicción a la cocaína pero sin síntomas de enfermedad cardiaca, participan el Grupo Médico Eresa, tres hospitales valencianos y uno de Londres y fue publicado en la revista científica "Journal of Cardiovascular Magnetic Resonance".
Es la primera investigación de estas características que analiza de forma global todas las cavidades del corazón y la aorta en pacientes asintomáticos.
La cardióloga Alicia Maceira, coordinadora de esta investigación y de la Unidad de Imagen Cardiaca de Eresa, aseguró a EFE que los datos preliminares son "esperanzadores", ya que al dejar de consumir cocaína en la fase inicial de la enfermedad "sí que revierte el daño miocárdico y se normaliza la función del corazón".
Tras utilizar una técnica de imagen de cardio-resonancia magnética con un equipo de alto campo de 3 teslas (CRM-3T), se estudió el tamaño y la función del corazón de las personas que participaron en la investigación y se ha podido detectar daños leves muy localizados en el miocardio en el 71 por ciento de ellos.
Una segunda fase del estudio intentará determinar cuales son los factores que condicionan la afectación cardiaca en los cocainómanos, qué factores de consumo (vía, dosis o años de ingesta) influyen en su aparición o si la enfermedad es reversible cuando dejan de consumir cocaína y tienen un manejo cardiológico adecuado.
En una tercera fase, se pretende estudiar por medio de coronariografía no invasiva (CTC) el efecto del consumo de cocaína en las coronarias de sujetos adictos no fumadores, adictos fumadores y fumadores no consumidores de cocaína.
El perfil del paciente estudiado es el de personas que acudieron a alguna Unidad de Conducta Adictiva (UCA) de Valencia buscando la deshabituación de su adicción a la cocaína.
Según Maceira, el objetivo del estudio es poder decir a las personas que quieren dejar de consumir cocaína que hay un factor pronóstico que aconseja que acudan a ver a un cardiólogo aunque estén asintomáticas.

ONUSIDA destaca avances de Latinoamérica

Latinoamérica mostró avances importantes en la cobertura de tratamiento contra el VIH y en medidas de prevención, pero debe intensificar sus esfuerzos para que en el 2020 se acerque a la detección del 90% de las personas que viven con el virus.
Así opinó el director regional de ONUSIDA para América Latina, César A. Núñez en una entrevista con Efe en Costa Rica, donde participa en una reunión privada anual de los gerentes de ONUSIDA para América Latina y el Caribe.
"América Latina ha mostrado avances importantes en los últimos años, especialmente en el tema de tratamiento. Casi en todos los países hay entrega de tratamiento y nos queda el desafío de llevarlo a todos los que lo necesitan", expresó Núñez.
El representante de ONUSIDA dijo que en la actualidad, se calcula que en Latinoamérica se identificaron al 70% de las personas que viven con VIH y que la meta de la Agenda Post 2015 es subir hasta el 90% al año 2030, como máximo.
"La intensidad a lo largo de 15 años no va a ser igual, por eso estamos llamando a que los próximos 5 años sean los testigos de una intensificación del esfuerzo. Tenemos que identificar a todos los que viven con VIH y aún no lo saben. Una vez identificadas hay que entregarles tratamiento y luego lograr que tengan una carga viral indetectable", afirmó.
Núñez explicó que ONUSIDA ha fijado las "metas 90-90-90", que significa lograr identificar al 90% de quienes viven con VIH, darle tratamiento al 90% de ese grupo, y que de ellos, el 90% ya no sea transmisor del virus, es decir que lleguen a tener la carga viral indetectable.
Para el experto, en la actualidad Latinoamérica es la región "más adelantada del mundo" en el tema de entrega de tratamiento y que tiene la posibilidad de eliminar pronto la transmisión del virus de la madre al niño.
Sin embargo, entre los grandes desafíos de la región se encuentran la prevención y la erradicación de la discriminación y del estigma que sufren las personas que viven con el virus, especialmente las personas de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexual y Transexual).
Núñez aseguró que las personas del grupo LGBT tienen una alta vulnerabilidad a contraer el virus y que por ello es necesario que los Gobiernos de la región establezcan acciones dirigidas a esta comunidad, como ya lo han hecho Argentina y Brasil, y a lo que se encamina Costa Rica.
"En América Latina la epidemia sigue siendo predominante en hombres que tienen sexo con otros hombres, quienes representan una proporción importante de los casos. Las mujeres transgénero también tienen condiciones de vulnerabilidad que les coloca en desventaja frente a otros colectivos y reportan tasas altas de infección", afirmó.
Núñez dijo que la cultura latinoamericana tiende a estigmatizar y discriminar a las personas LGBT, por lo que muchas veces no se acercan a practicarse un examen, a buscar información, o a recibir tratamiento.
Otro tema al que debe prestarle atención Latinoamérica es a la educación sexual a los jóvenes, ya que además de prevenir el VIH, también combate otros flagelos como el embarazo adolescente, que representa el 20% de las mujeres embarazadas de la región, dijo Núñez.
Datos de ONUSIDA del 2013 indican que en Latinoamérica 1,3 millones de personas viven con el VIH y que ese año hubo 94.000 nuevas infecciones, de las cuales 1.800 fueron niños.
La cobertura de tratamiento de las personas con VIH es del 45%.

Douglas Marín - EFE.