¿Qué es la Metodología Auditivo Oral?

Es una metodología de trabajo con niños sordos e hipoacúsicos que estimula el desarrollo natural de la comunicación utilizando la audición como canal principal para la adquisición del lenguaje.El esquema de trabajo de la Metodología Auditivo Oral es personalizado:La enseñanza está focalizada en pequeños grupos de 2 o 3 alumnos para el trabajo en lenguaje hablado y lectura. En grupos medianos de 4 a 6 alumnos para el trabajo en matemática, ciencias, y conversación.En grupos grandes de entre 8 y 10 alumnos para el trabajo en el taller.Los niños que se encuentran en un programa educativo con esta metodología se benefician con la obtención de excelentes resultados en cuanto al desarrollo del lenguaje e inteligibilidad del habla logrando una verdadera integración escolar y social, que modifica significativamente su calidad de vida y la de su familia.

Escuela Oral Mar del Plata ¿Quiénes somos?

Somos Ana Clara y Cynthia, dos profesoras de sordos que estamos trabajando para poder abrir una nueva escuela para niños sordos e hipoacúsicos en la ciudad de Mar del Plata.Nuestra escuela surge de la necesidad de crear, en nuestra ciudad, un nuevo espacio educativo que les enseñe a los niños sordos e hipoacúsicos a escuchar y a hablar a través de una educación integral basada en la metodología auditivo oral. Lo que nos movió a avanzar en este proyecto fue que aquí en Mar del Plata aún no se ha implementado en ninguna escuela esta metodología que, a partir de las nuevas tecnologías disponibles, permite desarrollar el lenguaje a los niños sordos de manera natural; logrando un nivel equiparable al de una persona sin dificultades auditivas. Una sordera no diagnosticada y no tratada en la temprana infancia, puede afectar permanentemente la habilidad del niño para escuchar y entender los sonidos y sus sutiles diferencias, aún cuando la pérdida auditiva sea tratada más tarde.

Estamos convencidas de que si un niño sordo:
  • Tiene un diagnóstico temprano
  • Recibe intervención y equipamiento temprano (implante coclear o audífonos superpotentes) Tiene padres comprometidos
  • Cuenta con profesionales altamente capacitados…
PUEDE APRENDER A ESCUCHAR Y A HABLAR
Escuela Oral Mar del Plata
Teodoro Bronzini 1550

Cuando aprendemos algo nuevo, estamos ante la adquisición de una nueva información que puede resultarnos de mucha utilidad en una ocasión específica en el futuro, o bien en nuestra vida cotidiana (por ejemplo: recuerde el lector la ocasión en que aprendió cómo programar el control remoto del nuevo electrodoméstico). Nadie está dispuesto a perder tanto esfuerzo depositado en aprender, por eso, solemos asegurarnos de registrar ese nuevo conocimiento en nuestra memoria.
Mientras el aprendizaje se relaciona procesualmente con la adquisición de nueva información, la memoria se emparenta con el registro, la retención y la recuperación de esa información.
Ahora bien, podemos recordar hechos genéricamente (memoria explícita), el día del nacimiento de nuestro hijo (memoria autobiográfica), cómo nos sentimos ante una circunstancia vivida (memoria emocional), el nombre de nuestra pareja (memoria semántica). pero también podemos recordar sin necesidad de verbalizar; decimos que evocamos a través de la acción (memoria implícita), por ejemplo: cómo se acciona una máquina (memoria procedural) o cómo debemos hacer para abrochar los botones de la camisa o cómo pasar el peine por entre las hebras de cabello para peinarnos (memoria práxica).
En cambio, si debemos mantener en la memoria los ingredientes de una receta, un número telefónico, o el nombre del trámite que debemos encarar, echamos mano de la memoria de corto plazo. Un componente de este tipo de memoria se conoce como “memoria de trabajo” y es sumamente importante para el desarrollo de la habilidad comunicacional. Es la que nos permite retener y evocar las letras que forman cada vocablo que decimos o escribimos.
A grandes rasgos, podemos ver que contamos con dos grandes grupos de memorias, de corto y largo plazo. Debemos considerar una tercera variedad: la memoria sensorial, aquella que sirve de sostén a la perdurabilidad de la sensación estimulatoria inicial.
Así, reconocemos algo cuando nos proveen pistas o indicios, y recuperamos por evocación en ejercicio mnésico cuando ante la demanda de traer a la consciencia un nombre, un concepto o un hecho, lo hacemos sin necesidad de ningún soporte externo.
Casi todos situamos el primer recuerdo alrededor de los 3 y 4 años de vida. La etapa previa, suele configurar lo que se conoce como “amnesia infantil” o la imposibilidad de recordar vivencias concretas de la infancia antes de esas edades.
A medida que crecemos, podemos incrementar el número de elementos que guardamos en el almacén mnésico, y es útil tener en cuenta que el empleo de estrategias mnemotécnicas suele ser de gran ayuda.
En lo que respecta al desarrollo de la comunicación, las alteraciones de la memoria de trabajo (subtipo de memoria de corto plazo) se proyectan en fallas para retener el orden de las letras en la palabra, tanto a la hora de pronunciarlas como de escribirlas. Este trastorno no tiene correlato necesario con fallas intelectuales. Muy por el contrario, se trata de niños de buen nivel intelectual que manifiestan dificultades en la expresión, la que en casos extremos se torna difícil de entender, aun por familiares cercanos.
Más conocidos son los trastornos del deterioro mnésico que acompañan casi siempre nuestra fase de adultos mayores. Sin embargo, debemos tener en cuenta la posibilidad de contar con estimulación cognitiva, hoy tan accesible en centros de jubilados y servicios hospitalarios para la tercera edad: armado de crucigramas, resolución de problemas, análisis de imágenes semejantes para hallar las diferencias, lectura y análisis de lo leído, pueden ser tareas muy gratas de practicar si se está en grupo de pares y bien dispuesto a disfrutar de esa nueva etapa de la vida.

Patricia Vázquez Fernández
Doctora en Fonoaudiología
Docente de Posgrado
Miembro Investigador del Instituto de Investigación de la Universidad del Museo Social Argentino

Es muy importante la comunicación entre su pediatra y su cirujano infantil.
Todo es un verdadero protocolo que se debe cumplir hasta en los detalles más mínimos.
El pediatra hace un estudio completo del niño, detectando enfermedades o alteraciones previas que puedan aumentar el riesgo de la operación. Cuando existe la necesidad, se realiza la consulta con el cirujano pediátrico.


Estudios antes de la cirugía:


1- Se realiza una valoración mediante un examen de sangre para valorar la coagulación, infecciones y anemia.
2- Se realiza un electro cardiograma y valoración cardiológica para valorar la función del corazón.


Consultar al anestesista sirve para que los padres puedan obtener información, tanto de la técnica como de los riesgos, por pequeños que sean. Deben saber que no existe riesgo de alergia a la anestesia general. Esto ayuda a disminuir el miedo del niño y de los padres y a humanizar en lo posible la intervención quirúrgica. Los padres deberán informar de cualquier enfermedad que haya padecido el pequeño, o si algún familiar ha presentado accidente anestésico. Por supuesto es necesario que el medico sepa qué medicamentos ha tomado el niño en el último tiempo, y conozca el estado de salud en el momento de la intervención. Hasta el más mínimo resfrío.

¿Qué es la anestesia?


Se combinan una serie de fármacos, entre ellos los analgésicos, hipnóticos, relajantes musculares, sueros, etc. Además se manejan una serie de aparatos para vigilar y mantener en todo momento las funciones vitales del niño. Se monitorea la frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, concentración de oxigeno, presión arterial y además se lleva un registro del electrocardiograma.
Existen diversas técnicas anestesias y en cada caso se aplica la más adecuada.
Todo este procedimiento es realizado por un medico especialista en anestesia pediátrica.

Cómo preparar a su hijo


El hecho de que su hijo tenga que ser intervenido quirúrgicamente implica una permanencia corta o larga en un hospital o clínica.
Es una experiencia completamente diferente, estar rodeado de gente extraña en un ambiente desconocido, y además con la preocupación de que pueda sufrir algún dolor, mayor o menor.
Por eso es muy importante prepararse bien para que supere estos momentos, sin añadir tensiones a su estado de salud.


Esta podría ser una lista de deberes para ayudar al niño en estas circunstancias:


Si los padres tienen alguna mala experiencia o resistencia a clínicas u hospitales no comentar por ningún motivo en presencia del niño.
Insistir en que se trata de lugares donde van las personas para mejorarse.
Que estará presente para cuidarlo un amigo de los padres que el niño conoció en el consultorio (el cirujano).
Tratar de explicar lo más simple posible las razones por las cuales va a ser operado
Que la mamá y el papá se pueden internar junto al niño.

Es muy importante que lo acompañen. Es mejor que no esté solo en el día ni en la noche.
Si le prometen visita, cumplan. No lo defrauden.
No permitan que se de cuenta que están preocupados. Le trasmitirán la tensión
Hablarle en todo momento con una actitud positiva.


Es bueno tener claro varios aspectos que podrán ayudar a reducir la ansiedad del grupo familiar relacionada con la cirugía.
Primero asegúrese que entiende perfectamente bien la condición médica que ha motivado la necesidad de dicha operación. Siéntese y hable claramente con su pediatra y con el cirujano. Pregunte todas las dudas que tengan
La mayoría de los recién nacidos, lactantes y niños que se operan lo hacen utilizando anestesia general. Esta es más segura que otros tipos de anestesia, y no produce secuelas adversas en el futuro desarrollo físico ó mental del niño.
Pasado los primeros dos años de edad se puede ofrecer una explicación simple y en forma de cuento de lo que le van a realizar. Para estos fines, cuadernos con dibujos y láminas de la sala de operaciones ayudan significativamente.
Los padres pueden contar a modo de historia lo que va a suceder en forma repetitiva de forma tal, que se cree una rutina en la mente del niño.
Durante el preoperatorio se puede dar una vuelta a modo de excursión por la institución para ambientar al niño adecuadamente.


Es importante recalcar que desde un punto de vista fisiológico, el niño ideal para realizar un procedimiento quirúrgico es aquel que:
1) se ha preparado adecuadamente para la hospitalización 2) confía en sus padres, pediatra, cirujano y su grupo de colaboradores 3) entiende dentro de la capacidad de su desarrollo mental, el significado de la cirugía que se le va a practicar en su cuerpo y sus beneficios.

Dr. Sergio Polliotto
Especialista jerarquizado en Cirugía Pediátrica

Actualmente las enfermedades transmitidas por los alimentos constituyen uno de los principales problemas de la salud pública mundial si tenemos en cuenta que diariamente millones de personas enferman al consumir aguas y/o alimentos contaminados.
Si bien en el origen de esta contaminación participan infinidad de factores, diversos estudios demuestran que un alto porcentaje de estas enfermedades son causadas por una preparación inadecuada o por una manipulación incorrecta de los alimentos tanto en el hogar como en los establecimientos gastronómicos. Las enfermedades transmitidas por los alimentos representan un problema mundial, ya que tiene repercusión directa en la vida cotidiana de las personas, es por esto que cobra vital importancia contribuir en la perspectiva y el conocimiento que poseen las personas respecto de la manipulación de los alimentos en el hogar y las implicancias que esto puede representar a su salud y la de su familia.
En el marco del ciclo de charlas libres y gratuitas de Los Gallegos Shopping, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad FASTA brindará una charla sobre “Enfermedades transmitidas por los alimentos”. La charla se llevará a cabo el martes 13 de octubre a las 14 y estará a cargo de la licenciada en nutrición María Soledad Iacoponi.


Los permanentes avances tanto en los estudios científicos como en la tecnología disponible han puesto hoy a la audiología en un lugar privilegiado.
En la actualidad se puede detectar con exactitud las hipoacusias en el momento del nacimiento así como también realizar un seguimiento a todos los niños que pueden adquirir una hipoacusia de aparición tardía.
Se realizan estudios audiológicos de todo tipo que permiten determinar un diagnóstico preciso, el tipo y configuración de la pérdida auditiva, lo cual no era posible con esta exactitud hasta hace unos años. Se puede saber cómo funciona el oído, el nervio auditivo y las zonas cerebrales que intervienen en la audición. También es posible conocer mediante estudios genéticos el origen y evolución de las hipoacusias.
De este modo se puede intervenir tempranamente y de manera adecuada a los niños que presentan hipoacusias.
Es muy importante para ello que los profesionales estén capacitados adecuadamente para trabajar con niños así como contar con la aparatología adecuada para realizar cada unos de los pasos de manera correcta.
Existen protocolos específicos tanto para la detección como para la intervención.
Según consenso internacional del Joint Committee on Infant Hearing la detección debe realizarse alrededor de los 3 meses de vida y la intervención a los 6 meses.
El diagnóstico temprano y la intervención cambian el pronóstico y los resultados obtenidos en niños con pérdida auditiva y esto apremia a tomar decisiones adecuadas para cada caso y es fundamental para ofrecer los mejores resultados a los niños y a sus familias.
Cuanto más temprano se diagnostique la pérdida auditiva, más temprano se inicia la intervención con la amplificación necesaria (uso de audífonos) o la indicación de implantes cocleares. De este modo el niño comienza a recibir estímulos y juntamente con la terapia auditiva adecuada comienza a percibir los sonidos que le permitirán acceder al lenguaje, desarrollarlo y así evolucionar mejor su pensamiento y aéreas de desarrollo general y conocimiento.
Esto permite a los profesionales tomar ventaja de ese período crítico para la adquisición de lenguaje. El sistema nervioso se adapta y re- organiza ante los estímulos que recibe. Esta forma de adaptarse se denomina “plasticidad del sistema nervioso” que tiene un período de suma importancia principalmente en los dos primeros años de vida.
Los protocolos de screening auditivo, de evaluación auditiva y de adaptación de amplificación, detallan minuciosamente los pasos a seguir para lograr una evaluación lo más precisa posible en los niños detectados con hipoacusia para realizar así una intervención adecuada.
Es indispensable el conocimiento del protocolos vigentes basados en evidencia científica y utilizar todas las variables del modo correcto, los transductores, electrodos e impedancias requeridas, estrategias para los niveles de estímulo y elección de orden de las frecuencias a estudiar, consideraciones especiales para hipoacusias conductivas y mixtas y para la inferencia de neuropatía auditiva o discincronía auditiva lograr una eficaz y correcta intervención.
Para adaptar amplificación en bebes y niños pequeños debe utilizarse métodos pediátricos de prescripción para cada tipo de hipoacusia, como lo es el método DSL i/o. Por medio de equipos analizadores de audífonos se puede predecir y verificar de manera precisa como el audífono procesa el habla y de qué modo el bebe o niño accederá a todos los sonidos del lenguaje, garantizando de este modo la percepción correcta y evitando molestia ante sonidos elevados. Es necesario conocer las etapas de evaluación, preselección, selección, verificación electroacústica y validación para optimizar y garantizar que la amplificación dada es la correcta.
Un programa de intervención temprana debe contar con la atención de un equipo de profesionales dedicados al tratamiento del niño con déficits auditivos médico, medico ORL, audióloga y profesionales especialistas en terapia auditiva del lenguaje, todos trabajando en equipo centrado en la atención del niño y su familia.

Diana Laurnagaray
Lic. en Fonoaudiolólogía
Investigadora asociada y consultora
Child amplification Laboratory, National Centre for Audiology, University Western Ontario, London, Canadá
Coordinadora Programa de Detección e intervención temprana de hipoacusias, Hospital Privado del Sur, Bahía Blanca
Audióloga consultora, Hospital Municipal, Bahía Blanca
dlaurnagaray@audiologiaintegral.com.ar

El Trigo Sarraceno o Fagopyrum sculentum moench es un cultivo de origen asiático, originaria del Cáucaso y uno de los primeros cultivos que fueron domesticados por el hombre. Es también llamado Alforfón, Trigo negro y algunos hasta lo llaman “súper cereal”. Aunque es considerado un cereal por tener características similares en realidad no lo es, ya que pertenece a la familia de las poligonáceas y no a la familia de las gramíneas.
Esta planta produce un grano de forma triangular, de color grisáceo oscuro que contiene aproximadamente 60% de harina y es el principal producto comercial de la planta, que se destina en su mayoría al consumo humano pero también como alimento para ganado y hasta para la elaboración de almohadas terapéuticas. El grano constituye una de las mayores fuentes de proteínas fácilmente digeribles de todo el reino vegetal. Dichas proteínas carecen de la capacidad de formar gluten y por ello es un alimento apto para celíacos. Dado que quienes sufren esta patología deben excluir varios cereales, el Trigo Sarraceno puede ser una opción más a tener en cuenta a la hora de elegir qué comer.
Existen además personas que por motivos religiosos, culturales o personales optan por una dieta vegetariana, que a largo plazo pueden sufrir carencia de nutrientes importantes que son necesarios reemplazar con otros alimentos. En este caso el Trigo Sarraceno si bien no posee una proteína igual a la de la carne o la del huevo, su alto aporte proteico y su buena absorción resulta una buena alternativa para complementar la dieta.
Este cultivo tiene otros beneficios nutricionales, por ejemplo su aporte de vitaminas B y E, minerales como Hierro, Fósforo, Potasio, Magnesio, fibra alimentaria, ácidos grasos insaturados, y mucha energía.
Cabe destacar que no sólo se puede utilizar el grano entero tostado en guisos con diferentes salsas o copos de cereal, sino también la harina que se obtiene del mismo. Con ella se pueden preparar productos como galletitas, distintos tipos de tortillas, pastas, fideos, crepes, panqueques, espesantes para sopas o simplemente para enriquecer otras harinas. Una opción práctica, económica, fácil y nutritiva es la elaboración de barras de cereal caseras con el grano tostado, donde uno puede agregarle los ingredientes deseados y se obtiene un producto sano que puede usarse como colación para que los niños o adolescentes se lleven al colegio y así descarten golosinas o comida chatarra de los kioscos, o adultos a la hora de llevarse al trabajo, gimnasio o a cualquier actividad fuera de casa.
El tipo de dieta que predomina en países occidentales como el nuestro no incluye gran variedad de granos y cereales, a diferencia de los orientales donde se ve más este tipo de productos en la dieta habitual. Es más, uno de los alimentos que presenta mayor consumo de kilos por persona por año en Argentina son las carnes rojas, superando los 60 kilogramos. Y en general se consumen pocas frutas y verduras, a excepción de la papa, cereales y granos integrales, carnes blancas y por el contrario se comen una alta cantidad de azúcares simples y grasas trans que se encuentran en la mayoría de los productos que se ofrecen en el mercado. Este tipo de alimentación trae a largo plazo consecuencias graves para la salud como alteración del perfil lipidico, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, diabetes y obesidad. Esta última con números alarmantes ya que según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 2005 había aproximadamente 1600 millones de personas mayores de 15 años con sobrepeso y al menos 400 millones de adultos obesos, y lo peor es que se calcula que esta cifra va en constante aumento.
Por todos los motivos anteriormente mencionados se destaca al Trigo Sarraceno por ser un alimento completo en cuanto a su composición química, excelente para la incorporación en la dieta de todos los días y sobre todo para empezar a descartar alimentos que no sólo no traen ningún beneficio para la salud, sino por el contrario la perjudican. Esto es importante en todas las edades, pero fundamentalmente en edades tempranas, ya que una buena alimentación desde los primeros años, se ve reflejado durante el resto de la vida.


Lic. en Nutrición Rocío Fantasía
Facultad de Ciencias de la Salud
Universidad FASTA

Muy menudo observamos cómo personas mayores eliminan determinados alimentos de su alimentación diaria, deteriorando así su estado nutricional.

Es muy común escuchar que:

- “las carnes vacunas y blancas producen reumatismo”
- “Los huevos me causan problemas hepáticos”
No es benéfico recomendar al paciente de edad avanzada el discontinuar totalmente un alimento o producto alimenticio, por el contrario es importante observar su tolerancia individual y recabar la misma mediante una detallada anamnesis alimentaria. Por ejemplo, en el caso de los lácteos, a menudo se recomiendan leches deslactosadas para lograr una mejora en la digestión.
En este grupo etáreo necesitamos tener en cuenta la composición de la familia, sus características, la presencia de cuidadores formales o informales como así también el concepto alimento/alimentación dentro de la escala de valores a nivel grupal e individual. En casos donde evidenciemos ausencia del clima familiar, impulsará al paciente a reducir y simplificar sus comidas, o guardar preparaciones alimentarias y recalentarlas varias veces, lo cuál no es lo óptimo, mucho menos inocuo. Estos factores sumados al aislamiento y la soledad modelan un panorama preocupante desde el punto de vista nutricional. Si tenemos un anciano en la familia, entonces debemos estar atentos con su alimentación, si ha realizado cambios y/o disminución en su ingesta en el último tiempo; también si llega a aislarse, en especial a la hora de comer.
Ante la dificultad para tragar (disfagia), deberemos utilizar otro tipo de consistencias no muy “pastosas”, de buena digestión y temperaturas cálidas. Se recomienda en este punto consultar con un nutricionista y también fonaudiólogo si se trata de una disfagia más severa (secuela de algún daño neuronal).
En los ancianos que presentan bajo peso, contamos con una amplia gama de recursos de alimentos nutroterápicos que propiciarán el aumento ponderal del peso corporal o en otros casos, adecuarán la consistencia y composición alimenticia.

Lic. Romina Di Marco
colegiada n° 041
grupo educador S.E.N

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